lunes, 16 de abril de 2007

MASONERIA Y LIBREPENSAMIENTO

El término librepensamiento nos remonta a los movimientos filosóficos del siglo XVII y XVIII y más concretamente al período de la Ilustración. Durante el Siglo de las Luces, numerosos pensadores, vieron en la razón el elemento esencial del progreso humano. De su mano se podían destruir ancestrales creencias inmovilizadoras y bajo su luz los hombres podían adentrarse en el estudio de la naturaleza y sus mecanismos, llegando a explicaciones lógicas de cuanto acontenía en el entorno.

Todo cambio produce, inevitablemente alguna rotura y las profundas modificaciones iniciadas en la Ilustración no fueron la excepción. Se inició la ruptura del sistema de pensamiento absoluto, inerte, en el cual la Iglesia, ostentaba el patrimonio del saber. La propia Iglesia, sus actuaciones pasadas y presentes, sus instituciones y sus hombres comenzaron a ser discutidos. La sacral envoltura que rodeaba a todo lo eclesial comenzó a rasgarse y los hombres de la Ilustración incluyeron a la Iglesia en su campo de reflexión. Ello dio origen a enfrentamientos con los librepensadores que marcaron de modo indeleble el posterior desarrollo del librepensamiento.

En las últimas décadas del siglo XIX, tras los procesos revolucionarios de principio de siglo, nos encontramos con un movimiento librepensador, con implantación en numerosos países, pugnando por estructurarse en ligas y federaciones. Sus integrantes se sitúan fuera, y en numerosas ocasiones, en contra de la religión. Propugnan un modelo nuevo, moderno en su propia terminología, de pensamiento y de organización social, con la razón y la ciencia por norte. Para ellos, la moral no debe sustentarse en creencias religiosas. Lógicamente, en cuanto los librepensadores intentaban llevar a la práctica sus ideas o propagarlas, chocaban con las instituciones involucionistas. La.Iglesia Católica entre otras. Tal situación llevó a una dinámica de enfrentamientos y descalificaciones.

Un movimiento ideológico de esas características debía prender con fuerza en la España de finales del siglo XIX. Desde los primeros años de la década de 1880 existieron en nuestro país organizaciones librepensadoras.

El librepensamiento y la masonería están profusamente unidos tanto en su dimensión internacional como en la referida a España. Algunos de los más destacados representantes del librepensamiento español fueron masones, y las ideas librepensadoras se encuentran en multitud de documentos firmados por organizaciones masónicas. Entre los personajes más representativos del librepensamiento español, en los cuales concurría, además, la condición de masón, podemos citar a Fernando Lozano Montes, Ramón Chíes, Odón de Buen y Rosendo Arús, organizador éste último de la Unión Barcelonesa de Librepensadores y fundador de la Gran Logia Simbólica Catalano-Balear. Todos ellos colaboraron en la difusión de las ideas librepensadoras a través de opúsculos y revistas. Como dato significativo de la mutua imbricación entre masonería y librepensamiento, Fernando Lozano firmaba sus escritos de corte librepensador con el seudónimo Demófilo, su nombre simbólico en la masonería. Pero globalmente se puede afirmar que los establecimientos masónicos y los propios masones constituyeron un amplio apoyo, del movimiento librepensador, llegando en ocasiones a confundirse. La decadencia del movimiento librepensador coincidió con la crisis de la masonería en los últimos años del siglo XIX. Pero las ideas librepensadoras no desaparecieron del discurso masónico. En fechas posteriores encontramos conceptos y enfoques librepensadores en numerosas proclamas masónicas, lo que nos confirma la importancia de ese movimiento en la historia de la masonería española. http://rayuela.uc3m.es/~nogales/MAS/MAStext08.html

No hay comentarios: